Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

zaZà
(o no escribir en papel rayado)

23/10/2008 GMT -4

préstamo

isatxu @ 08:58

Tomo prestada esta cita de la página de Paaly. No creo que hagan falta más comentarios salvo decir que es de Augusto Monterroso.

"¿Por qué será tan atractivo -pensaba el Mono en otra ocasión, cuando le dio por la literatura- y al mismo tiempo como tan sin gracia ese tema del escritor que no escribe, o el del que se pasa la vida preparándose para producir una obra maestra y poco a poco va convirtiéndose en mero lector mecánico de libros cada vez más importantes pero que en realidad no le interesan, o el socorrido (el más universal) del que cuando ha perfeccionado un estilo se encuentra con que no tiene nada qué decir, o el del que entre más inteligente es, menos escribe, en tanto que a su alrededor otros quizá no tan inteligentes como él y a quienes él conoce y desprecia un poco publican obras que todo el mundo comenta y que en efecto a veces son hasta buenas, o el del que en alguna forma ha logrado fama de inteligente y se tortura pensando que sus amigos esperan de él que escriba algo, y lo hace, con el único resultado de que sus amigos empiezan a sospechar de su inteligencia y de vez en cuando se suicida, o el del tonto que se cree inteligente y escribe cosas tan inteligentes que los inteligentes se admiran, o el del que ni es inteligente ni tonto ni escribe ni nadie conoce ni existe ni nada? "

21/10/2008 GMT -7

Octubre austral

isatxu @ 05:04

Una de las cosas que más impresionan de Buenos Aires es sol. Aquí el invierno también es con sol. Y otra cosa que impresiona es que los porteños siempre se muestren sorprendidos, agradecidos, por ese sol. Qué día espléndido, dicen en el autobús. Qué mañana linda. Y así todos los días, como si fuera el primero. Pero hoy no. Hoy la noche ha sido de lluvia y no conseguía acostumbrarme, porque ayer había sido, como siempre, sol inmenso. Cuando me he despertado, había parado de llover. Iba leyendo en el autobús y sólo he mirado a la calle para no pasarme de parada. Y entonces la oscuridad. Buenos Aires era de repente Ribera en día de eclipse, cuando las gallinas, al ver el no-día, se iban a dormir. Sería la hora, el cambio. El domingo pasamos al horario de verano, pero ayer fue lunes y cuando llegué al trabajo había sol. He bajado del autobús fascinada en la mitad de esta oscuridad de primavera. El portero de un edificio hablaba con un señor, probablemente sobre el Boca-River. Un chico joven limpiaba las persianas. La vida de siempre, pero con las farolas encendidas.

Han caído las primeras gotas y me he sentido extrañamente en casa, repentinamente arropada por la lluvia de mis mañanas deustenses a la espera del tranvía. Los árboles se movían como manotazos al aire. Mañana deustense y aún así nunca tan oscura. Mañana conocida y aún así, si alguien me hubiera dicho que era el diluvio universal, no habría tenido problema en creérmelo. Y así termina porque mientras escribo sigue la tromba y no quiero perderme un minuto más de esta mañana precipatademente porteña.

16/10/2008 GMT -7

A descoberta do mundo

isatxu @ 15:54

La historia empieza así. Estoy en El ateneo, esperando para pagar un libro y una postal que he comprado para Magda. Es un libro horrible, pero es el libro que quiere. Sobre el debate de si comprar a algunas personas buena literatura que jamás va a ser leída o libros pésimos que realmente quieren, otro día más. Me toca pagar y sobre el mostrador alguien ha dejado Revelación de un mundo, de Clarice Lispector. A veces había escuchado su nombre, en San Diego y hace poco en La Plata. Lo ojeo mientras la cajera toma el libro malo y la tarjeta.

"Cuando no sé dónde guardé un papel importante y la búsqueda se revela inútil, me pregunto: ¿si yo fuera yo y tuviera un papel importante para guardar, qué lugar elegiría? A veces resulta. Pero muchas veces quedo tan presionada por la frase "si yo fuera yo", que la búsqueda del papel se vuelve secundaria, y empiezo a pensar. Mejor dicho, a sentir."

Le pregunto a la cajera cuánto cuesta. 48 pesos. No me decido y la cajera interpreta que es un sí y yo no protesto. Con la emoción me olvido de decirle que envuelva el regalo de Magda y tengo que volver a pedírselo. Salgo a la calle con zapatos nuevos y me molesta que la gente y las farolas se me crucen y tener que levantar los ojos del libro para no chocarme. Cuando llego a la parada pasan tres 102 y me pongo contenta. Para entonces ya he descubierto que era "rara, complicada, mística, bellísima. Una extranjera en la tierra".

11/04/2008 GMT -7

Do you know Smashing Pumpkins? (Apuntes para llegar a Irvine)

isatxu @ 17:11

1. Bajo del tren y pregunto en la estación dónde queda la parada de autobús. El señor me pregunta si sé en qué calle está. Por teléfono me habían dicho que estaba en Veronica and Aida. Me señala una calle en obras y un minuto después estoy esperando al 48 en Barranca and Ada.

2. El conductor de autobús me pregunta de dónde soy. Le pregunto que qué cree él. Me dice que europea, probablemente francesa. Le digo que soy española. Me siento. Me llama. Que cuántos años tengo. Le digo que 26 –ya. Se queda pensando. Que si conozco a Smashing Pumpkins. Le digo que por supuesto, que eran mi grupo preferido cuando era una teenager. A todo esto, la pobre Noémie al teléfono con su santa paciencia, así que mientras vuelvo a sentarme le cuento la historieta y el conductor, que oye que he pronunciado Smashing Pumpkins, me vuelve a llamar. Su hija es la batería del grupo, acaba de volver de Nuevza Zelanda y Australia y ha estado tres veces en Europa. Le digo que felicidades y me vuelvo a sentar y mientras le cuento la continuación a Noémie me doy cuenta de que a lo mejor el señor me regala entradas para algún concierto. Me levanto y le digo que ni siquiera sabía que el grupo se había vuelto a juntar. Nada de entradas.

3. Vuelvo al asiento por cuarta vez. Un señor sentado delante de mí me mira: Parlez-vous français? Le digo que sí y el me dice que él no. Es gringo, pero le gusta vivir en México y no entiende cómo puedo estar viviendo en este país. Noémie me vuelve a llamar.

4. Bajo del autobús y el señor conmigo. Sigo al teléfono. Can I ask you a question? Faltaría más, señor. Me pregunta si tengo sangre judía y me dice que él siente que sí, que la ha visto en mi aura. Me cuenta que su madre está muy enferma y va a una sinagoga de Habbat a ver si le pueden ayudar. Sonríe cuando le digo que sé quién es Lubabitz. Yo no.

5. Al volver de clase, un coche sucísimo y escrito encima de los cristales, con los dedos: If only my girlfriend was this dirty.

12/03/2008 GMT 9

uno (declaración de intenciones)

isatxu @ 11:43

Tengo 26 años, una licenciatura en filología hispánica, un máster en teatro y la secreta intuición de que es el momento de quemar las naves. Llevo años construyendo mi realidad alrededor de la literatura. Y no es metáfora. Digo alrededor como periferia, como silueta. Me he especializado en los contornos de la escritura porque, cada vez que intentaba penetrarla, alguien, algo como una fuerza centrífuga me expulsaba hacia el exterior. Así que me instalé en las afueras. Los arrabales tienen la ventaja de ser más cómodos: hay más espacio, son más baratos, no hay atascos. Debo decir, en mi defensa, que los suburbios no son siempre esos pozos oscuros que pintan en la televisión. Digamos que, viviendo en Montreuil, una puede formar parte del mundo intelectual parisino sin tener que dejarse la vida por un metro cuadrado en un séptimo piso sin ascensor. Los suburbios no son siempre oscuros; pero siempre son grises. Una nunca se va a tropezar con Cortázar si no atraviesa la Porte Saint Denis.

Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis