A descoberta do mundo
La historia empieza así. Estoy en El ateneo, esperando para pagar un libro y una postal que he comprado para Magda. Es un libro horrible, pero es el libro que quiere. Sobre el debate de si comprar a algunas personas buena literatura que jamás va a ser leída o libros pésimos que realmente quieren, otro día más. Me toca pagar y sobre el mostrador alguien ha dejado Revelación de un mundo, de Clarice Lispector. A veces había escuchado su nombre, en San Diego y hace poco en La Plata. Lo ojeo mientras la cajera toma el libro malo y la tarjeta.
"Cuando no sé dónde guardé un papel importante y la búsqueda se revela inútil, me pregunto: ¿si yo fuera yo y tuviera un papel importante para guardar, qué lugar elegiría? A veces resulta. Pero muchas veces quedo tan presionada por la frase "si yo fuera yo", que la búsqueda del papel se vuelve secundaria, y empiezo a pensar. Mejor dicho, a sentir."
Le pregunto a la cajera cuánto cuesta. 48 pesos. No me decido y la cajera interpreta que es un sí y yo no protesto. Con la emoción me olvido de decirle que envuelva el regalo de Magda y tengo que volver a pedírselo. Salgo a la calle con zapatos nuevos y me molesta que la gente y las farolas se me crucen y tener que levantar los ojos del libro para no chocarme. Cuando llego a la parada pasan tres 102 y me pongo contenta. Para entonces ya he descubierto que era "rara, complicada, mística, bellísima. Una extranjera en la tierra".

Meneame
del.icio.us